Sunday, September 14, 2014

TÉCNICAS DE DIBUJO ARQUITECTÓNICO: LÁPIZ.

Tras la última clase, donde vimos y practicamos la técnica de dibujo arquitectónico a lápiz, he hecho estos dos dibujos de pueblos antiguos de piedra.


Esta es la práctica que hicimos en clase: copiamos de la pantalla varios dibujos de muestra en poco tiempo, intentando dominar la técnica más que la importancia de hacer una reproducción exacta de lo que veíamos. Como se puede ver son espacios construidos de piedra y naturales. Toda la textura de los dibujos está hecha a base de un rayado, no manchas.


El siguiente dibujo es de un pueblo que visité en verano en los Picos de Europa, llamado Potes. La escena muestra el edificio del ayuntamiento frente al río, enmarcado por los sucesivos puentes que lo cruzan.
 La siguiente imagen es de la misma escena, pero que hice ese día en verano, y en el cual me basé para hacer el anterior dibujo. Este, en cambio, está hecho a tinta a color.

El segundo dibujo muestra la iglesia del pueblo Torreodones, a las afueras de la ciudad de Madrid.


IMAGINA

Nuestro mundo, el planeta Tierra tiene sus límites: mide 12.756 km de diámetro, un periodo elíptico alrededor del sol de 365 días, etcétera. Pero hay algo único de nuestra naturaleza que no se puede medir: nuestra imaginación. Imaginar es la capacidad de crear en nuestras mentes una realidad distinta a la que vivimos físicamente. La mentira se vuelve verdad y lo imposible posible. Por ello es la herramienta más poderosa del arquitecto, capaz de ver las infinitas posibilidades arquitectónicas de un espacio que cualquier otra persona es completamente ciega. ¿Por qué? ¿Es más listo? No. Es porque prueba diferentes cosas, dice "sí", juega, rompe y reconstruye un espacio en aquel universo que tiene "encerrado" en su cabeza; todo gracias a aquella poderosa arma de construcción, no una grúa ni un ejército de obreros, su preciosa e ilimitada imaginación. Detrás de los ojos de un arquitecto se esconde un mundo entero de milagros, ideas y pruebas que no tienen fin. Un mundo que para el necio sólo ocupa el espacio entre oreja y oreja.